
El discurso de aceptación del Premio Nobel de literatura de Han Kang: reflexiones sobre violencia y literatura
Leila RiveraHan Kang, la galardonada escritora surcoreana de 54 años, se presentó ante la Academia Sueca el pasado 7 de diciembre para ofrecer su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. En su intervención, destacó un aspecto esencial de su proceso creativo: la escritura no es solo un acto mental, sino un fenómeno que involucra todo el cuerpo. Según Kang, cada palabra que escribe está impregnada de sensaciones que tocan su universo interior y se manifiestan a través de los sentidos.
La escritora recordó un episodio clave de su infancia que marcó su vida y su obra: el golpe de Estado de 1980 en Gwangju, cuando tenía apenas 10 años. A través de un libro que encontró en su casa a los 12 años, Kang fue testigo de las atrocidades cometidas durante ese golpe, que acabó con la vida de cientos de civiles y estudiantes. Este hallazgo la llevó a una profunda reflexión sobre el sufrimiento humano y la importancia de la memoria colectiva. Las preguntas que surgieron entonces – "¿Puede el presente ayudar al pasado?", "¿Pueden los vivos salvar a los muertos?" – serían la semilla de su escritura.
Una de las frases más impactantes del discurso de Han Kang fue la siguiente:


«Si quería cruzar el camino imposible que se extiende entre la crueldad humana y la dignidad, necesitaba la ayuda de los muertos».
Para la escritora, los muertos no son solo víctimas del dolor y la violencia, sino también faros que iluminan el camino hacia la verdad y la dignidad. En su discurso, Kang destacó cómo los cuerpos caídos en las calles, víctimas de la brutalidad de los golpes militares, nos muestran el verdadero rostro de lo humano, más allá de la crueldad y el poder que borra la memoria.

Fuente: Korea.Net
Han Kang destacó la importancia de la memoria y el silencio de los muertos, transformados en palabras que no deben ser olvidadas. La escritora expresó que su tarea como autora es sembrar esos ecos de aquellos que ya no pueden hablar, asegurándose de que su sufrimiento y su resistencia no se disuelvan en el olvido. En sus textos, la dignidad humana sobrevive incluso en las circunstancias más adversas, como un testimonio silencioso de aquellos que se niegan a ceder ante la opresión.
El discurso de Han Kang culminó con un mensaje de esperanza.
A pesar de la violencia y la crueldad que marcan la historia humana, la dignidad siempre sobrevive. Para Kang, escribir es una forma de honrar esa dignidad y transmitirla a las generaciones futuras. Como ella misma explicó, el dolor no solo quiebra, sino que también une a los seres humanos, recordándoles lo que realmente significa pertenecer a la especie humana.
El discurso de Han Kang en su aceptación del Premio Nobel de Literatura no solo fue un acto de reconocimiento, sino también un testimonio de su visión profunda sobre la vida, el dolor y la dignidad humana. Su reflexión nos invita a conectar con nuestra propia humanidad, recordándonos la importancia de la memoria y de los que ya no están, para entender mejor lo que significa ser verdaderamente humanos.




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