
Sofía Geres: Descubrir en el deporte una pasión y construir un camino propio


Hace unos 10 años, cuando estudiaba en Córdoba, Sofía Geres comenzó a correr casi sin imaginar todo lo que esa actividad iba a significar en su vida.
Era una forma de salir de la vida cotidiana, de decir: bueno, salgo un rato y salgo a conocer, a pasear
Lo que empezó como un momento del día para despejarse fue creciendo hasta convertirse en una rutina. Con el tiempo, el running dejó de ser simplemente una actividad y pasó a ocupar un lugar central en su vida.
"Ya pasó a ser parte de mi día diario. La rutina marca mi día por mi entrenamiento".
El encuentro con la montaña
El paso hacia el Trail y las carreras de montaña llegó casi naturalmente. Villa Rumipal y todo el Valle de Calamuchita tienen a las sierras como parte del paisaje cotidiano, pero para Sofía la montaña terminó representando mucho más que un escenario para correr.
Una vez que vos subís una montaña, te das cuenta y decís: ‘Che, mirá hasta dónde me llegaron mis piernas, expresa.
Correr entre las sierras también le permitió encontrarse con otra perspectiva.
Qué tan chiquitos somos nosotros en esta inmensidad también.
Esa sensación, sumada al desafío físico, hizo que se enamorara del Trail. Pero también encontró allí algo que considera fundamental: compartir con otras personas.
Aunque el running sea un deporte individual, Sofía destaca la comunidad que se genera alrededor de él.
Salir a correr un domingo a las 7 de la mañana no se ve tan mal como cuando vos le contás a alguien. En ese mundo es muy normal.
Los amaneceres, los paisajes y el encuentro con personas que comparten la misma pasión forman parte de una experiencia que para ella va mucho más allá de una competencia.

Todo lo que no se ve detrás de una carrera
En los últimos meses, Sofía sumó nuevos desafíos. En Capilla del Monte participó de un kilómetro vertical y luego de una carrera de 21 kilómetros con alrededor de 900 metros de desnivel.
Pero detrás de esos kilómetros hay mucho trabajo. Entrenamiento, fuerza, alimentación, nutrición, descanso y también kinesiología forman parte de la preparación.
Mucho no se ve por detrás. Solamente se ve que corrés y se ve todo hermoso, pero atrás lleva un proceso bastante complicado.
Con diez años de experiencia, Sofía entiende que correr no es solamente salir a trotar. Para ella, el deporte también implica ponerse objetivos y buscar superarse.


Un gimnasio que también es parte de su historia
El deporte no solamente ocupa un lugar en su tiempo libre. También es su profesión y la base de un proyecto que comenzó hace seis años: MOV, su gimnasio en Villa Rumipal.
Desde chica le gustaba la actividad física y decidió estudiar para ser profesora de educación física. Después quiso volver a su pueblo y aportar desde su profesión.
Siempre fue mi idea volver y poner un gimnasio.
El comienzo fue pequeño. Junto a su pareja, Fran, arrancaron en una casa que alquilaban y con muy pocas personas. Con el tiempo, el proyecto fue creciendo y hace alrededor de dos años y medio se trasladaron al club donde actualmente funciona MOV.
El objetivo no fue solamente sumar máquinas o equipamiento, sino crear un espacio donde las personas pudieran sentirse cómodas.
Quiero generar una comunidad que disfrute ir al gimnasio, que la pase bien, que esté contenta.
Seguir creciendo
Hoy, el deporte atraviesa prácticamente todos los aspectos de su vida. Es su trabajo, su emprendimiento, su forma de entrenar y también uno de sus principales espacios de disfrute.
En el running quiere seguir experimentando nuevas distancias, mejorar sus tiempos y ponerse nuevos desafíos.
Siempre querés un poquito más, dice sobre esa búsqueda constante que tiene como deportista.
Y con MOV también tiene un sueño grande. Quiere que el gimnasio siga creciendo y que pueda convertirse en un espacio reconocido más allá de Villa Rumipal.
Yo quiero generar un monstruo en el gimnasio, cuenta, imaginando un MOV que tenga una identidad propia y que sea reconocido por quienes lo visiten.

La historia de Sofía es, en definitiva, la de alguien que encontró en el deporte mucho más que una actividad física. Encontró una pasión, una profesión, una comunidad y una manera de construir su propio proyecto.
Entre las montañas, los entrenamientos y el gimnasio, Sofía sigue buscando nuevos objetivos. Pero quizás una de las cosas más importantes de su recorrido sea justamente aquello que intenta transmitirles a los demás: Que moverse, entrenar y hacer deporte también puede ser una forma de sentirse mejor y disfrutar del camino.
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