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Villa de Merlo, una ciudad hermana de Calamuchita

Con Calamuchita en Línea, estuvimos en la apertura de la temporada turística, recorriendo sus paisajes y conociendo la bella gente puntana.

Turismo27 de diciembre de 2025 Marcos Villalobo

"Olor a Merlo" y el "tercer clima"

Las sierras de los Comechingones no son una frontera: son un abrazo largo. Un pliegue milenario de la tierra que une, sin pedir permiso, a Calamuchita y a Villa de Merlo. En ambos lados, el paisaje parece repetirse con leves variaciones, como una tonada que cambia apenas el acento. Hay algo de familia en esas montañas: la misma piedra, el mismo verde paciente, el mismo aire que baja despacio y limpia los pulmones

Tal vez esa sea la razón por la que cuando llegamos a Merlo, no sentimos que arribamos a un destino, sino que retornamos a un lugar conocido, aunque sea la primera vez.

La Avenida del Sol hace honor a su nombre. El sol nace detrás de las sierras de los Comechingones, camina a lo largo de sus kilómetros y se despide recién al chocar con las sierras centrales, como si la geografía hubiese sido pensada para narrar el paso del día. Y por ahí caminamos estos días, una y otra vez, y nos encontramos con sonrisas, amabilidad, historias, anécdotas, poesías, música y gestos que no son impostados, gestos que abrazan. Y también aromas, ellos dicen: “olor a Merlo”.

A 800 metros sobre el nivel del mar, el aire tiene textura, un sabor argentino difícil de explicar: mezcla de hierbas, de arroyo cercano, de asado que se anuncia en alguna parrilla. Olor a Merlo, no es metáfora. Y lo del “tercer clima”, tampoco.

El fin de semana de apertura de la temporada turística 2025/2026 duró más de 48 horas y fue mucho más que un acto protocolar: una celebración extendida. Música en vivo, danza, poesía flotando entre los puestos, visitantes de distintos puntos del país caminando sin apuro. Hubo reconocimientos a la historia y a los personajes que hicieron de esta ciudad lo que es hoy, pero sobre todo hubo calle: esa escena donde el turismo deja de ser una consigna y se vuelve experiencia compartida. Allí estuvimos con Calamuchita en Línea y vivimos una experiencia que confirma que, en esa ciudad puntana, hermana de nuestro valle, hay opciones para todos los gustos.

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Santiago Trobo, secretario de Turismo, nos habló de años de esfuerzo, de políticas públicas articuladas entre el Ministerio, el municipio y el sector privado. Habló también del disenso como punto de partida del consenso, de foros donde se intercambian ideas porque cada región mira el turismo desde su propio paisaje. Y en ese entramado, Merlo aparece hoy como un destino que dejó de presentarse para empezar a consolidarse. Él enumeró, y no sonó a catálogo, sino a invitación: senderismo, parapente, trekking, la posibilidad simple de sentarse en el arroyo “a meter las patitas y hacer formitas con las nubes”. Y sentenció: “Villa de Merlo, tercer microclima del mundo, para todos los gustos”. Ruta de los sabores, bodegones, gastronomía sin pretensiones y con memoria. Porque, como dice él mismo, “quien se va de vacaciones y no engorda tres o cuatro kilos, algo hizo mal”.

En esta visita con Calamuchita en Línea notamos que Villa de Merlo ya está consolidada nacionalmente. En reuniones federales comparte mesa con Bariloche, Mar del Plata, Iguazú. No es casualidad: hay un trabajo sostenido, una política fuerte de turismo, una agenda deportiva que no descansa.

 

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Santiago Trobo, Secretario de Turismo de Villa de Merlo, San LuisSantiago Trobo: La clave del éxito turístico es librarse de egoísmo y apostar por la regionalización

Villa de Merlo: “Para todos los gustos”

En la misma línea, Leonardo Rodríguez, intendente interino, aportó otra capa al relato. “Merlo está preparada para todos los gustos”, repite, y no como eslogan vacío. Jóvenes, adultos mayores, deportistas, profesionales que llegan por congresos y vuelven después con la familia. Para él, la cultura no es un adorno sino un atractivo turístico más. Identidad merlina, anfitriones naturales. “Cualquier merlino te sabe orientar”, dice, y en esa frase expone una manera de entender el turismo como hospitalidad cotidiana.

Con una sonrisa, mientras se acomoda los lentes, nos reconoce que el aprendizaje del otro lado de las sierras ha sido fundamental. “Hemos aprendido de los cordobeses”, dice, y cuenta que es en la forma de convertir cada historia en relato, cada relato en experiencia. Copiar lo bueno, sin complejos. Tal vez por eso los Comechingones hermanan más de lo que separan.

En este fin de semana intenso se habló del calendario cultural que también marca el pulso. El Festival Valle del Sol, el 6, 7 y 8 de febrero, volverá a ser una fiesta esperada, con artistas nacionales, talleres, escuelas, estudiantes que llegan al escenario mayor Antonio Esteban Agüero. Producto turístico y cultural a la vez, sin necesidad de elegir. Cultura, historia y cine, porque también participamos del avant premiere del documental “Merlo bajo cero”.

Villa de Merlo abrió su temporada con financiación accesible, con números pensados, con expectativas claras. Pero lo que queda, al irse, no son las cifras. Y eso lo notamos en esta visita que hicimos con Calamuchita en Línea. Cuando terminamos de armar el bolso para regresar a nuestros hogares, nos quedamos con la sensación de haber caminado una ciudad que se sabe paisaje y relato, que huele a monte y a música, que mira a las sierras como quien mira a un pariente cercano. Las sierras de los Comechingones siguen ahí, hermanando.

 

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