
Un Mercado en Calamuchita que de "mini" tiene sólo el nombre: 27 años de trabajo familiar, atención personalizada e innovación constante
Natalia Meli

Un emprendimiento familiar que atraviesa generaciones
Minimercado Ricky nació como un proyecto familiar y hoy continúa sostenido por el trabajo conjunto de padres e hijos. “Empezamos trabajando con mis suegros, mi esposo y yo, y ahora estamos mi esposo, yo y nuestros hijos”, explicó Carolina Vigo, propietaria del comercio. El local cumple 27 años de actividad y mantiene una organización interna que permite compatibilizar la vida familiar con el trabajo cotidiano, incluso adaptando horarios según las posibilidades de cada integrante. No solo se trata de una fuente de ingresos, sino de un espacio compartido de aprendizaje y responsabilidad. “Nuestro negocio es lo que nos da de comer, lo que nos ha permitido realizar nuestra vida y criar a nuestros hijos”.
La recompensa del trabajo organizado y cuidado es el reconocimiento de los clientes. Como puntualiza Carolina: "Cuando la gente te dice gracias o muy amable o qué bien que me atendieron, te felicito porque tus hijos me atendieron bien. Es una emoción muy grande".
La adaptación a las redes y el vínculo con los clientes
La relación con los vecinos es uno de los pilares del minimercado. Durante la pandemia, ese vínculo se volvió clave para sostener la actividad. “Aprendimos de la vieja escuela, de abrir el local y esperar que la gente venga, pero nos dimos cuenta de que eso ya no iba a pasar”, relató Carolina. A partir de esa experiencia y como respuesta a los cambios que dejó la pandemia, se incorporó la difusión por redes sociales y la atención por WhatsApp. El minimercado comenzó a publicar ofertas, recibir pedidos y comunicarse de manera directa con sus clientes. Carolina hizo un curso de community manager que le permitió aprender cómo editar, manejar la cámara y las luces y publicar videos en las redes. Hoy, gran parte de los pedidos llegan por mensaje y se preparan de manera personalizada, manteniendo el trato directo que refuerza la fidelidad de los clientes.

Productos a medida, inclusión alimentaria y ahorro de tiempo
Entre las propuestas del minimercado se destacan los fiambres cortados en el momento, las comidas listas y las opciones para personas celíacas. “Destinamos una máquina solamente para cortar fiambres sin TACC, para dar tranquilidad”, explicó Vigo. Cada propuesta busca resolver una necesidad concreta: un almuerzo rápido, una picada ajustada al presupuesto o una comida pensada según el gusto del cliente. El objetivo es facilitar la vida diaria. “El mayor lujo que podemos tener hoy es el tiempo”, afirmó Carolina, y agregó que la idea es colaborar para que las familias puedan resolver comidas sin complicaciones. Bajo ese concepto, el comercio sostiene una premisa clara: con un presupuesto accesible es posible armar un menú completo. Así, detrás del mostrador, el trabajo familiar sigue siendo el motor que mantiene al minimercado como un aliado en el sostén de la economía cotidiana.

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