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La Cumbrecita peatonal: una carpa bajo las estrellas y el sueño que cambió a un pueblo

Hay lugares que se visitan una vez y quedan para siempre porque allí ocurre algo capaz de cambiar el rumbo de una vida. Para Pablo Sgubini ese lugar es La Cumbrecita. Treinta años después, el  impulsor del proyecto que convirtió a la localidad en el primer pueblo peatonal del país, regresa para reconstruir la gesta de las ideas que transformaron la manera de hacer turismo en la región y se convirtieron en un modelo pionero. 
Turismo26 de junio de 2026Natalia MeliNatalia Meli

Regresar a la raíz

Cuando Pablo Sgubini  regresa a la Cumbrecita sus recuerdos lo llevan a un lugar especial. "Este lugar es Lila Cultural, es el lugar donde llegué cuando venía de mochilero en el año 96. Armé mi carpita acá y conocí a Archie que era el dueño del lugar", recuerda.  Recién recibido de la carrera de Turismo, Pablo compartió con Archie sus conocimientos y su mirada sobre los destinos turísticos. Sin saberlo, estaba comenzando a escribir una página decisiva en la historia de La Cumbrecita.

lila cultural sgubini
Lila Cultural hoy y el patio donde 30 años atrás empezó todo
Carpa Pablo Sgubini en La Cumbrecita 1996 (2)
Foto: Carpa Pablo Sgubini en La Cumbrecita 1996, aqui nació la idea

Carpa Pablo Sgubini en La Cumbrecita 1996 (6)
Foto: Lila Cultural, carpa de Pablo Sgubini y Río del Medio en La Cumbrecita

"Me preguntó por qué tenía tanto conocimiento de historia y le dije que estudiaba turismo, que me había recibido recientemente en la universidad. Ahí empezó todo". Con el paso de los días, la confianza fue creciendo. Archie le permitió instalarse en una pequeña pagoda detrás del predio y lo puso en contacto con Raúl, el secretario comunal de aquel entonces, quien más tarde facilitaría el vínculo con las autoridades locales para presentar una propuesta que transformaría al pueblo.

Hoy Lila Cultural es atendido por Victoria Grinschpun, una de las primeras docentes de la escuela secundaria del pueblo, que llegó ese mismo año y fue testigo del clima de efervescencia que se respiraba. "Estábamos haciendo un evento para recaudar fondos y apareció un flaco de pelo largo que empezó a hablar de la idea del pueblo peatonal", rememora. "Hubo un antes y un después de que se instaló esa forma de pensar el pueblo. Cambió la manera de circular, los cuidados y hasta la forma de estar en La Cumbrecita", comenta.

Pablo a La Cumbrecita
Pablo llega a La Cumbrecita en 1996

Mirá un adelanto del Documental

Escuchar antes de proponer

Sgubini llegó a La Cumbrecita apenas terminada la Semana Santa de 1996 y encontró una comunidad preocupada por los efectos de un turismo que crecía sin planificación. "Muchos autos ingresaban a la localidad, generaban embotellamientos, había residuos en los senderos, se llevaban helechos y pinos como souvenirs naturales, estacionaban frente a las casas. El turismo estaba trayendo beneficios por un lado, pero por otro no estaba tan bien con respecto a lo que le pasaba a la sociedad local", recuerda.

Fue entonces que en un tradicional bar suizo, y luego de las charlas con los vecinos, comenzó a tomar forma una idea que parecía audaz para la época: priorizar a las personas por sobre los vehículos y transformar La Cumbrecita en un destino pensado para caminar.

Su mirada coincide con la de Ismael Giménez, ex intendente comunal desde 1993 a 2000, quien recuerda:  "Yo estaba realmente preocupado por la situación que tenía la comunidad y vos, recién recibido y con mucha pasión, me transmitías en trazos gruesos una idea". Si bien existían antecedentes impulsados por Carlos Valenta (vecino de La Cumbrecita) "tu proyecto, que después se afinó y se pulió, trajo esto que pudimos consolidar hasta el día de hoy: el pueblo peatonal". 

Ismael La Cumbrecita 30 años peatonal
Foto: Pablo Sgubini e Ismael Gimenez 2026

En la misma sintonia, Michael Rickel, comerciante gastronómico y también intendente comunal entre 2000 y 2002, comenta: "Fue una excelente idea porque realmente no se podía atender bien al turismo con tanto tráfico. Mejoró mucho el turismo y también la vida nuestra. Teníamos todo un poco controlado: sin tanto tránsito, sin accidentes, sin ruido y sin humo". 

Pablo en Cumbrecita
Recorriendo el pueblo en 1996
pablo cumbrecita hoy
Pablo en La Cumbrecita 30 años después

La magia de caminar un pueblo y cuidar cada rincón

La inspiración definitiva llegó recorriendo las calles a pie. Sgubini descubrió que la esencia de La Cumbrecita se percibía de otra manera cuando el ritmo lo marcaban los pasos y no los motores. "Era hermoso. Olías los perfumes de la salamandra, los olores a torta, las hojas de los árboles que se caían, podías ver los jardines. Era más lindo hacerlo caminando que en vehículo", relata.

Cuando comenzó a gestarse el proyecto del pueblo peatonal, Santiago Nogueira tenía apenas 13 años. Sin embargo, aquellos días quedaron grabados en su memoria porque también marcaron el nacimiento de una fuerte conciencia ambiental en La Cumbrecita, donde los propios chicos se convirtieron en protagonistas del cambio. "Siempre entendimos que caminar era la forma más correcta de recorrer el pueblo, de interpretarlo, de conocerlo y de sentirlo", explica.

Santiago Nogueira en Ein Kaffee en La Cumbrecita
Foto: Pablo Sgubini y Santiago Nogueira en Ein Kaffee en La Cumbrecita 2026

Finalmemte, el 9 de julio de 1996, aquella visión nacida en una carpa de mochilero y fortalecida por el diálogo con los vecinos se convirtió en realidad. El proyecto fue mucho más que una medida de tránsito: representó una construcción colectiva que incorporó estacionamientos externos, vehículos eléctricos para quienes no pudieran desplazarse caminando y acciones de educación ambiental para los visitantes.  

Jorge "Goma" Torres integró en ese entonces el equipo de guardas ambientales, condujo los autos eléctricos, realizó visitas guiadas y dedicó su vida al cuidado del patrimonio natural con una vocación que sigue en la actualidad: "Hace 24 años que estoy permanentemente controlando. No solamente se cuida la pesca del salmónido, sino también el cuidado del río, los cursos de agua y la vegetación."

sgubini1996
Pablo Sgubini en uno de los autos eléctricos con los que se podía acceder al pueblo 1996

Una mirada a 30 años de los comienzos

El re encuentro de Pablo con los vecinos que participaron de aquellas primeras ideas y le dieron forma con su compromiso dio lugar a una mirada actualizada sobre lo que hoy es ser un pueblo peatonal. Así, surge la necesidad de revisar acuerdos y condiciones. 

"No alcanza con repetir la frase 'pueblo peatonal' como un eslogan. Tiene que ser algo genuino, algo real, que nosotros mismos disfrutemos y que el visitante realmente lo viva cuando llega", afirma Santiago Nogueira, para quien el desafío actual no pasa por inventar un nuevo modelo, sino por recuperar el espíritu que dio origen al proyecto. "Creo que hay que darle una refrescada y volver a esa esencia que estaba muy buena y era muy participativa". En ese sentido, confía en que el aniversario del pueblo peatonal pueda convertirse en una oportunidad para abrir una nueva etapa de reflexión colectiva.

Para Michael Rickel la planificación debe comenzar desde la mirada del turista: pensar dónde puede refugiarse durante una tormenta, encontrar un baño público, cambiar a un bebé o recibir información clara sobre los senderos y los ríos. "No alcanza con controlar autos. Hace falta una buena recepción. Hay que modernizar el servicio", resume. Para él  "Hay muchas cosas que se pueden hacer todavía. Lo que ya está hecho hay que mejorarlo para que no siga viniéndose abajo. Reactivar aquel proyecto sería un gran comienzo, porque era mucho más amplio de lo que finalmente se terminó aplicando". 

Michael Rickel La Cumbrecita peatonal
Foto: Michael Rickel y Pablo Sgubini 2026

Giménez, por su parte agrega: "hoy estamos administrando una playa; no estamos explotando el ser pueblo peatonal",  y considera que "hay que darle una nueva frescura a la idea" y volver a priorizar la experiencia del visitante.

A 30 años de la implementation del proyecto La Cumbrecita Pueblo Peatonal, tanto Sgubini como sus entrevistados coinciden en que se abre una oportunidad para reflexionar, analizar qué se hizo bien y qué se puede mejorar con el objetivo de que La Cumbrecita siga siendo un referente del turismo sustentable y participativo, además de conservar su identidad. 

La Cumbrecita 2026 (2)
Foto: Primera playa de estacionamiento de La Cumbrecita
q. foto estacionamiento La Cumbrecita
Foto: Primera playa de estacionamiento de La Cumbrecita
Carpa Pablo Sgubini en La Cumbrecita 1996 (1)
Foto: Vista Panoramica desde Lila Cultural en La Cumbrecita

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