“Que no tenga miedo, que se puede”: la historia de Marcelo Ullúa
En agosto de 2016, un accidente automovilístico cambió por completo el rumbo de su vida. Marcelo, ya graduado como kinesiólogo, enfrentó una nueva realidad: una lesión medular cervical que afectó sus manos, tronco y piernas. La incertidumbre, el miedo y la necesidad de reconstruir su vida marcaron sus días, pero también surgió algo que se convirtió en fundamental: el deporte adaptado.
“Me gradué en 2013 y luego, en 2016, tuve un accidente que me dejó en silla de ruedas”, recuerda Marcelo. El proceso de readaptación no solo implicó la recuperación de habilidades cotidianas, sino también encontrar un nuevo sentido de pertenencia. Este sentido llegó desde una cancha de básquet, donde comenzó a practicar deporte en silla de ruedas.
Un deporte que lo encontró a él

“Animarse a soñarlo y a intentarlo”: Edy Ceballo y un camino hacia la Selección Argentina de Trail RunningMarcelo siempre estuvo vinculado al deporte. Antes del accidente, jugó al fútbol en Primera, además de practicar pádel y vóley. Tras su lesión, se preguntó cómo recuperar ese sentido de pertenencia que brinda un equipo. La respuesta llegó inesperadamente: durante su rehabilitación, conoció al capitán de un equipo de rugby en silla de ruedas, quien a los siete u ocho meses de su lesión lo invitó a probar.
“Muchas veces digo que el deporte adaptado te elige, no lo elegís vos”, explica. Para Marcelo, el rugby llegó en un momento clave, permitiéndole volver a sentirse parte de algo. Este primer contacto se transformó en una actividad que cambiaría su vida. Recuerda, además, que sus inicios en el rugby adaptado los transitó en una cancha de básquet, sobre una silla de ruedas deportiva y rodeado de compañeros.
El rugby en silla de ruedas se juega cuatro contra cuatro, sobre una cancha de básquet y con sillas especialmente diseñadas para la disciplina. Los choques entre jugadores forman parte del juego y las características de cada deportista determinan un sistema de puntuación que permite conformar los equipos.
Pero detrás de las reglas, las sillas y la competencia hay algo que Marcelo considera todavía más importante: la posibilidad de volver a construir vínculos.
El crecimiento deportivo de Marcelo fue impresionante. Empezó a practicar rugby en silla de ruedas en 2017 y, solo dos años después, recibió una de las convocatorias más importantes de su carrera: fue llamado a la Selección Argentina. Su trayectoria lo llevó a participar en torneos internacionales, como los Juegos Parapanamericanos de Lima y una Copa Sudamericana en Colombia. Además, también disputó otro torneo en Costa Rica.
“Fue un orgullo haber vestido la camiseta de la Selección Argentina”, dice Marcelo. Si bien la silla de ruedas inicialmente simbolizaba un cambio drástico, lo llevó a vivir experiencias únicas. “Me hizo viajar mucho más de lo que lo hacía antes”, asegura.
Marcelo entrena con los Dogos de Córdoba, su club, en sesiones programadas los lunes, miércoles y viernes.
Durante su etapa en la Selección, llegó a combinar tres entrenamientos semanales con su equipo y otras tres sesiones de gimnasio.
La preparación para el alto rendimiento es intensa: combina entrenamientos de equipo y gimnasio. “Hay una idea equivocada de que el deporte adaptado es más sencillo. Es igual al alto nivel de otros deportes. Debes prepararte de la misma forma o incluso más”, aclara.
Cada entrenamiento incluye calentamiento, estrategia, ejercicios de fuerza y práctica de juego. No hay atajos, solo esfuerzo y disciplina.
De alumno a docente
Pero la historia de Marcelo no se limita al deporte.
También volvió a ocupar un lugar en las aulas.
Antes del accidente ya formaba parte de la Universidad Nacional de Córdoba. Se había recibido de kinesiólogo en 2013 y comenzó como adscripto al año siguiente. Después de atravesar su proceso de recuperación, regresó a la docencia.
Actualmente se desempeña como docente en la carrera de Kinesiología y Fisioterapia, donde trabaja con contenidos vinculados a traumatología, neurología y lesiones medulares.
Su propia experiencia también se convirtió en conocimiento para transmitir a otros.
Marcelo conoce desde adentro aquello que muchos de sus alumnos estudian desde los libros. Su lesión forma parte de su historia, pero no define todo lo que es.
Además, trabaja en el área privada como asesor de posicionamiento y movilidad, acompañando a personas en la elección de sillas de ruedas y otros elementos que puedan mejorar su autonomía.
La fortaleza de Marcelo va más allá del deporte y la educación. Reconoce que vivir con una discapacidad implica superar barreras, tanto visibles como invisibles. Sin embargo, ha aprendido que esas dificultades no son límites.
Hoy trabaja, entrena, enseña y sueña con formar una familia. Cuando se le pregunta qué le diría a su yo más joven, la respuesta es breve pero poderosa: “Que no tenga miedo, que se puede”.
La esencia de su historia no se centra solo en volver a practicar deporte o representar a su país. Se trata de aprender a mirar la vida desde otra perspectiva. Marcelo sigue avanzando con una silla de ruedas, una camiseta argentina y un futuro lleno de posibilidades. Algunas historias no hablan de volver a ser quien uno era; hablan de descubrir todo lo que uno aún puede llegar a ser.
Lo más visto

Córdoba: la mitad de la Legislatura se sumó al proyecto de Mauricio Jaimes para que los controles de la Caminera sean preventivos

Villa Rumipal se prepara para la 16° edición de su Feria del Libro bajo el lema «El libro como puente»

Villa Rumipal: desarticularon un punto de venta de drogas y detuvieron a un hombre de 31 años

Realizaron una jornada de reforestación y limpieza en el Ecoparque Pueblito de los Indios de Embalse

Villa Ciudad Parque consolida su propuesta turística con eje en la identidad local, el desarrollo regional y el impulso del segundo Encuentro de Aperitivo Sifón





















