
¿Y si voy y disfruto?: La historia de Malena Scioscioli
Gonzalo SimoniniInicios en el Handball



A veces, el mayor desafío de un deportista no está del otro lado de la cancha, sino en su propia cabeza. Aprender a confiar, aceptar los errores y disfrutar del camino también forman parte de la competencia. Malena Scioscioli, una joven jugadora de handball de Villa General Belgrano, transita ese proceso mientras continúa construyendo su historia dentro de un deporte que le permitió conocer nuevos lugares, formar amistades y descubrir capacidades que, hasta hace poco, le costaba reconocer.
Su vínculo con el handball comenzó en 2022, cuando cursaba el segundo año de la secundaria. Una clase de Educación Física fue el punto de partida de una pasión que creció casi sin buscarla. Un profesor le presentó el deporte y despertó su interés por una disciplina que reunía varias de las cosas que le gustaban: correr, mantenerse activa y compartir una actividad en equipo.
Hoy en día, juega en la Liga Recreativa de Córdoba (LIRECH), donde no solo compite, sino que también amplía sus horizontes al conocer nuevos lugares y formar amistades. La estructura de la competencia permite que cada equipo competidor se desafíe de una manera más formal, contrastando con el formato amistoso que predominaba anteriormente en la región.
Un Torneo Nacional y el Cambio de Perspectiva
Uno de los momentos más significativos de su recorrido llegó con la posibilidad de disputar un torneo nacional de ligas en Buenos Aires. Durante las vacaciones de invierno, el equipo femenino en el que juega Malena viajó para representar a Córdoba, junto con otros conjuntos seleccionados a partir de su participación en la competencia provincial.
La experiencia se extendió durante cuatro días y dejó recuerdos que fueron mucho más allá de los resultados. Hubo partidos, convivencia y momentos compartidos con otros equipos, incluso fuera de la cancha. Una de esas anécdotas tuvo lugar en el hotel donde se alojaban, que coincidió con el alojamiento de un conjunto rival. En pleno Mundial de fútbol, ambos grupos pudieron compartir un partido y disfrutar de un encuentro que trascendió la competencia.
Sin embargo, para Malena, el viaje también tuvo un significado íntimo. La posibilidad de jugar un nacional puso frente a ella una pregunta que, en un principio, parecía tener una respuesta negativa.
Cuando recibió la propuesta, su primera reacción fue pensar que no iba a poder hacerlo. La autoexigencia y el temor a no estar a la altura de las circunstancias amenazaban con quitarle la posibilidad de vivir una experiencia que finalmente terminó siendo importante en su desarrollo.
Hasta que apareció una idea capaz de cambiar su perspectiva: “¿Y si voy y disfruto?”.
Esa pregunta marcó un punto de inflexión. En lugar de concentrarse exclusivamente en lo que podía salir mal, comenzó a permitirse vivir la experiencia, jugar y aprender. No necesitaba demostrar que era perfecta; podía simplemente estar ahí y disfrutar de una oportunidad que se había ganado.
Malena enfrentó momentos de estrés y ansiedad en la cancha, una lucha que no limitaba su rendimiento, sino que también afectaba su bienestar. A través de la terapia, aprendió a relacionar sus experiencias deportivas con situaciones diarias, y aunque no tiene un psicólogo deportivo, reconoce la importancia de este acompañamiento en su desarrollo emocional. Aprendió que los errores son parte del proceso de aprendizaje y que el objetivo es disfrutar.
“Es humano que me equivoque y vengo acá justamente a entrenar”, explicó al recordar cómo comenzó a modificar su manera de afrontar el deporte.
La Fuerza del Trabajo en Equipo

Si hay algo que Malena valora especialmente del handball es su dimensión colectiva. Para ella, el deporte no se reduce a entrenar, competir o conseguir resultados. También significa conocer personas, compartir experiencias y construir vínculos que se vuelven importantes con el paso del tiempo.
A lo largo de su recorrido, encontró compañeras que se transformaron en amigas y con quienes desarrolló una relación que va más allá de los entrenamientos. Una de ellas ocupa un lugar especial: Malena la considera prácticamente una hermana.
Esa amistad nació a partir de los espacios deportivos que compartieron y se fortaleció incluso cuando sus caminos dentro de los clubes tomaron distintas direcciones.
La historia refleja una de las características que más disfruta del handball: la posibilidad de formar parte de un grupo y sentirse acompañada. De hecho, cuando piensa en qué habría sucedido si nunca hubiera comenzado a practicarlo, reconoce que probablemente se habría perdido muchas oportunidades de conocer gente y ampliar su círculo social.
También encuentra en el deporte una manera de mantenerse activa, organizar sus días y descubrir nuevos lugares. Por eso, aunque sabe que el futuro puede ofrecer distintos caminos, tiene algo claro: quiere seguir jugando.
El apoyo incondicional de su familia ha sido crucial en su trayectoria. Las constantes coordinaciones para asistir a entrenamientos y competencias reflejan el esfuerzo compartido. Sin ellos, asegura que sería muy difícil mantener su compromiso con el deporte.
Cuando comenzó en el handball, Malena imaginaba una carrera deportiva de mayor alcance. Soñaba con llegar lejos y hasta contemplaba la posibilidad de integrar una selección. Con el paso del tiempo, sus prioridades cambiaron, aunque no cerró la puerta a nuevas oportunidades.
Hoy, su objetivo principal es continuar vinculada al deporte, entrenar y seguir compitiendo. Si en el camino aparece la posibilidad de dar un salto de nivel, será bienvenida.
No necesita tener todas las respuestas sobre su futuro para saber qué lugar ocupa el handball en su presente. Disfruta de jugar mucho más de lo que disfruta de mirar partidos y encuentra en sus propias compañeras referentes de compromiso, garra y dedicación.
Quizá esa sea una de las transformaciones más importantes de su recorrido: pasar de preguntarse si estaba preparada para afrontar un desafío a reconocer que podía intentarlo, aprender y disfrutar del proceso.
La historia de Malena Scioscioli es un viaje hacia la autoaceptación y la construcción de confianza. Más allá de los logros en el campo de juego, ha aprendido lecciones valiosas sobre paciencia, aceptación de errores y la importancia del disfrute en el proceso de aprendizaje. Al final, cada nuevo desafío se convierte en una oportunidad para plantearse nuevamente esa pregunta: “¿Y si sí?”




Una cordobesa de 14 años se consagró campeona panamericana de esquí náutico

“Un sueño es poder seguir en la selección, ya que me hayan llamado es un sueño hecho realidad”: La historia de Inti Salazar

Después de 14 años, Argentino Colonial volvió a la Primera A

De mirar carreras de chico a soñar en grande con el enduro

Cuando el trabajo abre puertas y los sueños cruzan fronteras

Villa del Dique: obras de agua, pack unificado de TV e internet y nuevos beneficios para los socios

Villa General Belgrano: un taller gratuito de dibujo propone explorar la muestra “La otra cosecha”

Villa del Dique tendrá una noche de tango con baile, clases y música hasta la madrugada

Embalse reprogramó el festejo por el Día de la Madre para este domingo

La nueva carrera que suma la UPC en 2027 a su oferta académica







