MUJERES PUNTA DE LANZA Hoy: Sandra Larrazábal, Vicedirectora del Hospital Regional Eva Perón de Santa Rosa

Calamuchita 08 de marzo de 2020 Por Analía Ríos
Conmemorando el Día de la Mujer, este 8 de marzo, desde Calamuchitaenlinea.info queremos hacer nuestro homenaje sacando a luz historias protagonizadas por mujeres, de aquellas que consideramos que pueden inspirarnos, representarnos, alentarnos, animarnos y son parte de nuestra comunidad calamuchitana. Ejemplos de superación, lucha, talento, esfuerzo, valentía, amor, inteligencia, y tantas cualidades que nos caracterizan a todas, y nuestras entrevistadas representarán con sus acciones y palabras a lo largo de este mes. Hoy entrevistamos a Sandra Larrazábal, quien el pasado martes 7 de enero se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo en la dirección del hospital regional Eva Perón.
SANDRA RIVAROLA
MUJERES PUNTA DE LANZA. Hoy: Sandra Larrazábal, Vicedirectora del Hospital Regional Eva Perón de Santa Rosa

Sandra Larrazábal de Rivarola, tiene 55 años, es médica (especialista en salud social y comunitaria), esposa, madre de 5 hijos (tres mujeres y dos varones, de entre 18 y 31 años). Su esposo es sicólogo, vicedirector del instituto Alexis Carrel de Río Tercero. La mayor de dos hermanos. Religiosa, católica, considera la fe como central en su existencia, que ha estructurado un estilo de vida en ella.

Las mujeres que marcaron su camino

Al indigar en su historia familiar, Sandra reconoce que su modelo de mujer con papeles protagónicos comienza ya con su abuela, que allá por los años cuarenta “salió del molde” y era una de los dos únicas mujeres que trabajaban en la Fábrica Militar de Villa María. “No crecí con un modelo de mujer que se dedicaba exclusivamente a las tareas del hogar”. Su abuela enviudó a los 29 años, cuando su esposo falleció en un accidente laboral en la fábrica militar. Era el año 1942 y ante esta situación le ofrecieron a la viuda ocupar el lugar de su esposo fallecido, al igual que a otra mujer cuyo marido también había sido víctima en la misma tragedia. Las dos eran las únicas mujeres que trabajaban en ese lugar. “Ese para mí fue como un primer modelo. Una mujer que salió adelante sola, criando dos hijas”, reconoce con orgullo la Dra.

“El segundo modelo fue mi mamá. Mi papá era comerciante, ella docente. Una mujer completamente activa en la vida social de su pueblo (Villa del Dique). Mi abuela vivía con nosotros y se encargaba más de la comida y las cosas de la casa; mi mamá  tenía un rol social impresionante además de lo laboral: cooperadoras, asociaciones de ayuda, fundación de la biblioteca, el primer grupo de teatro, formó parte del grupo de fundadores del colegio secundario...” enumera con orgullo Sandra y remarca: “Esos modelos me marcaron mucho”.

Además de las mujeres de su vida que le mostraron el camino de la tarea social y laboral más allá del rol dentro del hogar, Sandra resalta el papel fundamental de su marido en el día a día: “He tenido la suerte (la providencia desde los ojos de la fe), de haberme casado con quien me casé, que es una persona que no tiene ningún machismo, y no hace ningún tipo de diferencia entre él y yo, y eso me dio una gran posibilidad de repartir por igual las tareas del hogar”.

Estudiante universitaria y médica. Las mujeres empezando a ocupar bancos que antes eran exclusivamente para “ellos”

En lo profesional, “me tocó la época de la universidad donde ya había muchas mujeres (cursando), sin embargo estudié en una facultad muy marcada por el machismo, donde las mujeres médicas estábamos destinadas a ser pediatras”, cuenta a manera de ejemplo, décadas después de aquello que ya parece tan lejano (afortunadamente).

Justamente marcando la diferencia con la actualidad, Sandra indica que “luego, con el paso de los años, se dio esta gran revolución donde las mujeres empezaron francamente a ocupar otros espacios y a su vez, por otro lado, también se dio una reducción del ingreso monetario que la medicina daba, especialmente del lado de lo público. Por eso te diría que en los últimos años la mayor parte de los profesionales  que egresan de la facultad de medicina son mujeres. Nosotros lo notamos muchísimo en el hospital: la gente que viene a hacer la PFO (práctica final obligatoria), el 80% son mujeres, y en el propio hospital con el personal de la institución, en este recambio generacional que se va haciendo, prácticamente cada hombre que se jubila es reemplazado por una mujer. Hemos llegado al punto que hoy tenemos una mujer en el servicio de cirugía” remarcó, en otro claro ejemplo de cómo se rompió con los esquemas que perfilaban las carreras profesiones de las médicas décadas atrás.  

Si hablamos de desigualdad entre hombres y mujeres, Sandra opina: “Realmente yo no creo que haya diferencia, aunque sé que existe desigualdad (y que no debería). Creo que existe también esta posibilidad de la complementariedad, también la de ser diferentes y aun la de ser iguales, en el sentido de que no hay gustos que son exclusivos de mujeres o actividades que son exclusivas de hombres o mujeres; en eso hay como un estereotipo que se fue marcando en la sociedad y a veces nos resulta difícil salir de ahí”. Uno de los ejemplos la remonta a su época de secundaria: “Cuando era chica ninguna mujer jugaba al fútbol. (En un momento) una nena más chica que yo comenzó a jugar fútbol y la pasaba mal, porque la tildábamos de rara, extraña, porque no podía ser que le gustara eso” recuerda con un dejo de arrepentimiento hacia una actitud que claramente hoy no tendría.

“Son estereotipos, marcas sociales de mucho tiempo que nos han resultado difíciles de revertir. Creo que en ese sentido estamos en un  momento cultural muy interesante en que se empiezan a romper esos modelos. Lo que no quita que haya diferencias entre hombre y mujeres, esto es así, biológicamente hay cosas que nos hacen diferentes, ni mejores ni peores. Y también todos los seres humanos somos diferentes y eso enriquece la vida de lo humanidad”.

¿Ser mujer fue motivo de mayor esfuerzo para cumplir sus objetivos profesionales o personales fuera de los roles “clásicos” para el género?

“Te diría que en mi experiencia personal no he encontrado ningún obstáculo; no podría decirte que por ser mujer hay cosas de mi vida que no pude hacer o que haya una parte de mi vida que quedó frustrada. Pero sé que mi experiencia no es la común, conozco muchas mujeres que por ser mujeres han sufrido mucho. Sufrieron discriminación, postergaciones”. Como ejemplo, mencionó: “Tengo unas amigas cuyo padre era dueño de un campo y a la hora de repartir la herencia el hermano varón se quedó con el campo y a ellas le compraron una casita”.

Lucha contra el patriarcado, pero sin violencia

Ese es el concepto que predica y pone en práctica Sandra en la vida cotidiana para continuar avanzando en una mejor calidad de vida para las mujeres y la comunidad en general.  “Personalmente aliento la lucha contra el patriarcado, porque creo que eso ha traído malas consecuencias, mucho sufrimiento a la humanidad”. Sin embargo deja claro cuál es el mejor camino que cree se debe tomar para lograrlo (y cual no): “Lo que no aliento es el feminismo violento, es decir, si para luchar contra el patriarcado vamos a cometer las mismas barbaridades que el patriarcado cometió hasta ahora no tiene sentido. Sino estamos como esta imagen pendular de la humanidad que nos vamos de un extremo al otro siempre con violencia. Creo que el patriarcado se combate con pequeñas acciones cotidianas de conversación con aquellas personas que han sido moldeadas en su cerebro en un sistema patriarcal; conversando con ellas, explicándoles nuestro punto de vista, acercándoles una mirada diferente, una forma distinta de vivir, con ejemplos. Creo que ese es el modo” remarca. Y con la modestia que la caracteriza, no puede dejar de reconocer que su carrera profesional es un gran ejemplo del rol protagónico que somos capaces de tomar las mujeres en nuestras comunidades: “Por supuesto no soy ajena al hecho de que esté en la dirección del hospital junto al Dr Quinteros representa un triunfo en este sentido de escalonamiento de la mujer. Soy la primera mujer que llega a un cargo en la dirección del hospital, una institución que tiene más de 60 años de antigüedad. Me doy cuenta que en ese sentido represento a una época, y espero hacerlo bien”.

“Nos toca abrir la brecha, ser punta de lanza y desde mi punto de vista, pacíficamente, vamos a poder asentar esta idea de que no tiene que existir discriminación por el sexo”.

Su mayor realización

Sin embargo, y más allá de estos grandes logros en su plano profesional y social, Sandra no duda en admitir que su mayor realización como mujer está en el plano personal: “Para mí como mujer la mayor realización que tuve en la vida, por lejos, es haber sido madre. De todas las vocaciones la que tuve más clara desde muy chiquita era esa. La maternidad es para mí la mayor plenitud como persona. La maternidad me ha hecho más mujer”.

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