Varado en Cuba: cómo fue el regreso a Argentina de un calamuchitano

Calamuchita 13 de abril de 2020 Por Analía Ríos
Julián es de Santa Rosa de Calamuchita, viajó a Cuba en el mes de marzo junto a un grupo de familiares y a los cinco días de estar en Varadero (Cuba) se declaró la cuarentena en nuestro país. Al igual que miles de argentinos, aguardó a los vuelos coordinados por el gobierno nacional para regresar. En diálogo con Calamuchitaenlinea.info y desde Buenos Aires, donde está cumpliendo los 14 días de aislamiento obligatorio, contó cómo fue el regreso a nuestro país y las medidas de seguridad sanitaria que se toman con aquellos que vuelven del extranjero.
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Varadero - Cuba - Foto de sitio www.turismodecuba.com.ar

A medida que pasaban los días, en Cuba se empezaban a tomar medidas más estrictas en cuanto a circulación de las personas e higiene para evitar la propagación de coronavirus, y a esto se sumó la cancelación de los vuelos de regreso que tenían contratados. Ya trasladados a La Habana, comenzó la espera para aparecer en la lista que la embajada argentina iba dando a conocer el día anterior al despegue de los vuelos de repatriación.

“Cuando estuvieron los vuelos de repatriación se tuvieron en cuenta las personas más vulnerables y con niños. En el primer vuelo volvieron los bebés con sus padres y abuelos. En el segundo vuelo, la siguiente semana, salió la otra parte de mi familia. Y yo volví en el tercero”, cuenta Julián ya desde la tranquilidad de estar nuevamente en su país.

Desde la salida del hotel las medidas control sanitario se hicieron sentir: “nos pasaron a buscar en un colectivo y nos llevaron al aeropuerto, ahí llenamos declaraciones juradas sobre el estado de salud, si teníamos algún síntoma”, además “al entrar al aeropuerto nos desinfectaron las zapatillas y las manijas de las valijas, nos tomaron la fiebre, nos preguntaban si teníamos algún síntoma de coronavirus y en caso de que alguien tuviera síntomas lo aislaban y lo revisaban mejor”, contó el joven, quien también remarcó que “al entrar al aeropuerto nos dieron un barbijo y en pleno vuelo, como a las 4 horas, lo cambiamos por otro nuevo”.

Por las circunstancias no fue un típico vuelo de regreso de vacaciones: “En el avión la gente se notaba con nerviosismo, inquieta, con un clima tenso, si bien el vuelo fue normal”, reconoció.

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El arribo a Argentina

“Una vez llegados a Ezeiza dividieron a la gente que bajaba. Primero bajó del avión la gente de provincia, y sólo quedo la gente de la capital (Federal)”, detalló el joven santarroseño.

En cuanto a las medidas de seguridad por coronavirus, recordó que “antes de hacer migraciones pasamos por escaner de temperatura, había médicos que nos preguntaban si estaba todo bien, llenamos más formularios. Después de migraciones, como saliendo de Ezeiza, íbamos a una especie de stand de policía y te preguntaban adónde ibas y te subían en un colectivo que iba a tu provincia”.

En el caso de aquellos que estaban en el interior de la provincia de Córdoba, Julián contó que el colectivo los llevó hasta Córdoba Capital y de allí, luego de completar otro formulario, fueron trasladados hasta el aeropuerto para buscar el auto (en aquellos casos que lo hayan dejado estacionado allí) o eran trasladaban hasta su casa.

“Todo esto fue sin costo. El boleto original lo cambiaron sin costo, el resto pagó todo el Estado. De esa manera llegó cada uno a su casa”, remarcó. La fecha de regreso programada en un principio era el 26 de marzo, pero llegó finalmente el 10 de abril. Respecto a la espera, admitió: “Era una mezcla de sensaciones, porque si bien no nos faltaba nada, tampoco sabíamos cuando volvíamos. A veces pasaban cuatro días sin noticias de la embajada y la incertidumbre te carcomía la cabeza, el hecho de no saber cuando te tocaba volver”.

Ahora, como última medida de prevención, debe realizar la cuarentena de 14 días en su casa o en un lugar seguro a elección, es decir, donde no se tenga contacto con nadie para no poner en riesgo a otras personas, en caso de que se declare la enfermedad en esos días. En su caso, está haciendo el aislamiento en Buenos Aires. El domicilio se declara en migraciones y a través de una aplicación se lleva un control de dónde se encuentran los viajeros, para asegurarse que se está cumpliendo la cuarentena.

Al ser consultado por lo que sintió al arribar a Argentina, Julián remarcó: “Fue una sensación de alivio, de estar ya en tu lugar y obviamente felicidad. A veces no valoramos todo lo que tenemos y cuando vas a un país como Cuba, donde particularmente es complicado conseguir hasta agua para tomar, te das cuenta que no estamos tan mal”.

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