
Tres décadas custodiando la magia y el agua de la Quebrada del Condorito
Natalia Meli

Un vínculo que nació con el estudio
La historia de Diego Caliari con este rincón de las Altas Cumbres comenzó en 1992, cuando llegó a Córdoba para estudiar. En aquel entonces, lo que hoy es un Parque Nacional de 26.000 hectáreas todavía estaba en manos de privados. Al recordar sus inicios, Diego señala: "Me enamoré del lugar. Y ya hace unos 30 años, 32 años para ser exacto, hice mi primera guiada grupal en la Quebrada". Desde ese momento, su vínculo ha sido ininterrumpido, llevando visitantes año tras año para descubrir los secretos del área.

El guía como educador y guardián del agua
El perfil de Diego Caliari trasciende el de un guía convencional, ya que se enfoca en la importancia de la conservación. Para él, la Quebrada no es solo un atractivo visual, sino un ecosistema vital que preserva las cuencas hídricas de la provincia. Explica que lo más relevante del parque es que allí se protegen "las nacientes de alguno de los principales ríos que tenemos en Córdoba", además de una flora y fauna con particularidades únicas de la altura.
Su labor diaria implica una constante gestión del entorno y la seguridad. Advierte que, aunque es raro, el parque puede cerrar senderos por la "presencia de hielo" en inviernos intensos o por incidentes graves como los incendios del año pasado. También, hay que considerar que mientras que el Balcón Norte se puede visitar de forma autónoma a través de un sendero señalizado de 14 km, otros sectores, como el Balcón Sur, "solamente se realizan con guías del parque" habilitados.

La "magia" de compartir el vuelo
Uno de los puntos más destacados de su tarea es la sensibilidad para transmitir la experiencia del Cóndor Andino. Caliari describe el avistamiento a pocos metros como algo indescriptible con palabras.
Entre sus tesoros compartidos se encuentra el "Baño del cóndor", una olla natural formada por una cascada donde las aves se asean, un espectáculo que "no se ve prácticamente en ningún otro lugar". Diego asegura que "compartir eso con los visitantes también es algo mágico".

Más que una caminata, una identidad
Para el guía el éxito de su tarea se refleja en lo que el turista siente al retirarse. Más allá de conocer especies que se adaptaron durante miles de años, sostiene que es una experiencia que se llevan todos en el corazón.
En definitiva, la labor de Diego Caliari permite comprender que conservar este espacio es mucho más que proteger un paisaje; significa proteger el agua que consumen los cordobeses y una parte fundamental de la identidad natural de Córdoba. Gracias a su labor de divulgación, estos "lugares mágicos" continúan siendo valorados y protegidos por y para las nuevas generaciones.
Entrevista realizada a Diego Caliari por Lorena Caramés, estudiante de la carrera Técnico Superior en Turismo y Hotelería del Instituto Superior Santa Rosa de Calamuchita.
Escuchá la entrevista acá:
INFORMACIÓN ÚTIL:
Instituto Superior Santa Rosa de Calamuchita:
Whatsapp: 3546421599
Instagram: @institutosuperior.starosa
Ubicación: Jaime Davalos 284, Santa Rosa de Calamuchita, Córdoba






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