
“Llevar a la acción los proyectos de urbanismo”: la experiencia de Quebec que llegó a Santa Rosa de Calamuchita
Natalia MeliEl origen
La historia de Acción Urbana tiene un origen fuera de Santa Rosa de Calamuchita. Durante los 12 años que vivió en Canadá, la arquitecta Natalia Rosatti participó de un comité consultativo de urbanismo, una experiencia que luego decidió trasladar, con las adaptaciones necesarias, a su ciudad.
“Yo viví muchos años también en Canadá, y traje un modelo que trabajé allá como comité consultativo de urbanismo, lo quise implementar en Santa Rosa”, cuenta. En Canadá, aquel espacio reunía distintas miradas para analizar proyectos de gran escala que podían modificar la ciudad. La experiencia le permitió comprobar que la planificación urbana podía dejar de ser una tarea exclusiva de los gobiernos para incorporar también a quienes viven cotidianamente en el territorio.
“Cuando vi el grupo interdisciplinario dije: ‘Qué bueno esto porque no pasa a ser algo que está a cargo solamente de la municipalidad, sino de las personas que habitan en el lugar’”, recuerda Rosatti. El modelo no buscaba impedir el desarrollo, sino discutir de qué manera cada proyecto podía integrarse a la ciudad. “No era negar todos los proyectos, decir ‘no, no toquemos nada’, sino decir cómo”, explica. Ese aprendizaje fue el que llevó a Rosatti, al regresar a Argentina, a intentar construir una experiencia similar en Santa Rosa.



De un comité consultativo a Acción Urbana
El proceso local comenzó con un proyecto de Comité Consultativo de Urbanismo que ingresó al Concejo Deliberante. Mientras la iniciativa avanzaba, Rosatti decidió comenzar a trabajar y el espacio fue evolucionando hacia una mesa de urbanismo.
Más tarde, a partir de una propuesta surgida dentro del propio grupo, apareció el nombre que finalmente identificaría al proyecto: Acción Urbana. “¿Por qué no Acción Urbana? Justamente, Acción Urbana. Lo que estamos haciendo es llevar a la acción los proyectos de urbanismo”, sintetiza.
La elección del nombre no es casual. Para Rosatti, uno de los principales problemas de las ciudades pequeñas es que existen proyectos e ideas vinculados con el desarrollo y el planeamiento que muchas veces no llegan a concretarse.
“Suele suceder mucho en las pequeñas ciudades, en los pueblos. Hay muchos proyectos que tienen que ver con cómo trabajar la parte urbanística, la parte de desarrollo, la parte del planeamiento, que suelen quedar encarcelados porque falta la parte de gestión”, señala.
Por eso, la agrupación busca ocupar ese espacio entre la idea y la concreción. La gestión, en este esquema, implica reunir actores, establecer objetivos, conseguir recursos, determinar tiempos y organizar las tareas necesarias para que una propuesta pueda ejecutarse.

Una construcción colectiva
Actualmente, Acción Urbana reúne alrededor de 30 personas y todavía funciona como agrupación, sin constituirse como asociación civil. Su composición es interdisciplinaria: arquitectos y profesionales vinculados al urbanismo conviven con representantes de los sectores gastronómico, hotelero y comercial y con vecinos. “Un vecino que pueda aportar una mirada diferente te hace pensar la ciudad y la manera de habitar la ciudad desde otro punto de vista”, sostiene Rosatti.
El modelo también propone una forma particular de financiamiento y participación. Los profesionales aportan parte de su tiempo de manera ad honorem, mientras que otros integrantes pueden contribuir con materiales, recursos, contactos o capacidad de gestión. “Es un trabajo que se va haciendo en parte por los profesionales que trabajan ad honorem, que dan una parte de su tiempo libre”, explica.
A esto se suma la posibilidad de incorporar sponsors privados y la colaboración municipal. Rosatti ejemplifica con el proyecto de los paradores de autobuses: empresas constructoras o corralones podrían aportar recursos a cambio de espacios publicitarios, mientras el municipio puede contribuir con espacios o mano de obra. “Es un trabajo que tiene distintos enfoques en la gestión”, define.
La lógica es, entonces, construir una red en la que cada actor aporte desde sus posibilidades. “Cada uno tiene distintos contactos, distintas formas de trabajar que puede generar una red en la cual haya gente que quiera participar y quiera colaborar con esto”, plantea.

Pensar la ciudad más allá de una gestión
El horizonte de Acción Urbana excede las intervenciones inmediatas. Para Rosatti, Santa Rosa necesita discutir cómo quiere crecer y hacerlo con una perspectiva que no quede atada a los tiempos políticos. “Creo que hoy las ciudades crecen de manera desmedida”, advierte.
Ese crecimiento supone una transformación progresiva del soporte natural y obliga, según su mirada, a tomar decisiones respecto del modo en que se quiere habitar el territorio. “Llega un momento que tenemos que elegir cómo queremos vivir”, sostiene. Para ello propone establecer un equilibrio entre crecimiento, recursos disponibles y capacidad del territorio.
“Hay que planificarlo, hay que determinar cuántos recursos tenemos, qué soporte natural, cuántas personas pueden albergar en este soporte natural”, explica. La planificación que plantea Acción Urbana no se limita a un período de gobierno. “No estamos hablando de una planificación de un año, estamos hablando de planificación de 25 o 30 años”, afirma.
La intención es que exista una línea de trabajo capaz de sostenerse independientemente de quién ocupe el gobierno municipal. “Acción Urbana lo que hace es ayudar y estar en apoyo al municipio que esté de turno para que la línea del planeamiento siga por todos estos años”.

De Santa Rosa hacia todo el Valle
Aunque el trabajo actual se concentra en Santa Rosa, la intención de sus integrantes es que el modelo pueda extenderse a otras localidades de Calamuchita. “Por el momento sigue siendo en Santa Rosa, nosotros iniciamos este como el epicentro del sismo, por decirlo, pero estamos abiertos a que sea en todo Calamuchita”, explica Rosatti.
El objetivo no es replicar mecánicamente proyectos, sino contagiar una metodología de participación y responsabilidad sobre el territorio. “La idea es sembrar conciencia”, sostiene.
En esa mirada, la ciudad es entendida como un sistema que cambia permanentemente y que requiere recursos, infraestructura y gestión. Por eso, la propuesta apunta a que los habitantes también puedan asumir un papel activo en las decisiones sobre el lugar donde viven.
La experiencia que comenzó en Canadá encontró así una segunda etapa en Santa Rosa. De un comité consultativo a una mesa de urbanismo y, finalmente, a Acción Urbana, la iniciativa que propone convertir el conocimiento profesional y la participación ciudadana en herramientas para pensar una ciudad para las próximas generaciones.
Más información: @accionurbana.calamuchita




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