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FIT 2026 I Turismo de bienestar: la propuesta de Calamuchita para recibir visitantes todo el año

Mariela Fernández, referente del turismo de bienestar, impulsa junto a Grupo El Faro una propuesta que combina naturaleza, terapias y territorio para fortalecer esta modalidad en Calamuchita durante todo el año.
Hace 55 minutosGermán QuirogaGermán Quiroga

Córdoba como territorio para el turismo de bienestar

Mariela Fernández se convirtió en una de las referentes que impulsa el turismo de bienestar en Córdoba y, junto a Grupo El Faro, trabaja para posicionar esta modalidad desde Calamuchita, vinculando naturaleza, terapias, experiencias y territorio. Durante la Feria Internacional de Turismo, Fernández presentó esta mirada desde un Valle que reúne condiciones naturales que permiten pensar el bienestar como una experiencia turística integral y no solamente como una actividad puntual.

El concepto que desarrolla integra cuerpo, mente y territorio. Para Fernández, la experiencia comienza precisamente en el lugar: los paisajes, el silencio, los cursos de agua, los cielos y las sierras forman parte del bienestar que encuentra quien llega buscando disminuir el ritmo cotidiano.

En Villa Yacanto y distintos sectores del Valle de Calamuchita, esa propuesta se traduce en caminatas, observación del cielo y actividades relacionadas con la naturaleza. Fernández plantea que el visitante pueda salir del ritmo habitual, observar el territorio y conectarse de una manera diferente con el destino.

Mariela Fernandez FIT 2026
Mariela Fernandez FIT 2026

Aromaterapia, sonido y experiencias en la naturaleza

Durante la FIT, la propuesta cordobesa incluyó terapeutas provenientes de diferentes puntos de la provincia y experiencias relacionadas con sonido y aromaterapia. Fernández definió a Córdoba como un “spa natural” y explicó que el turismo de bienestar busca aprovechar ríos, lagos, cielos, senderos y paisajes como parte de la experiencia.

En el caso de Calamuchita, destacó especialmente el uso de esencias de lavanda, el astroturismo y el senderismo consciente. También mencionó las condiciones naturales de sectores ubicados al pie del Champaquí y del entorno de El Durazno, donde la baja contaminación lumínica, las sierras y los cursos de agua permiten desarrollar actividades asociadas al descanso y la conexión con el ambiente.

Esta forma de entender el turismo propone entonces una relación diferente con el paisaje. No se trata solamente de observar las sierras o recorrer un sendero, sino de incorporar ese ambiente a una experiencia pensada para detenerse, respirar y recuperar otra relación con los tiempos cotidianos.

El Durazno como escenario de una experiencia integral

Fernández puso especialmente como ejemplo a El Durazno, en jurisdicción de Villa Yacanto, donde diferentes propuestas buscan integrar terapias y naturaleza. Allí mencionó circuitos hídricos, terapias holísticas, clases de yoga y masajes terapéuticos acompañados por aromaterapia elaborada a partir de productos de emprendedores de la zona.

La experiencia se complementa con caminatas al aire libre y reconocimiento de flora nativa utilizada en infusiones, aceites y distintas preparaciones. Para Fernández, la particularidad está en que el bienestar no quede limitado al interior de un establecimiento, sino que incorpore al paisaje, los productores y los propios habitantes.

Es precisamente desde este territorio donde Fernández y Grupo El Faro buscan fortalecer una mirada que asocia bienestar con una forma de habitar y disfrutar el entorno natural. El Durazno aparece así no solamente como escenario turístico, sino como uno de los espacios desde los cuales puede desarrollarse una propuesta de bienestar vinculada directamente con la identidad del lugar.

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Una demanda que crece

Fernández señaló que el turismo wellness viene creciendo desde hace varios años a nivel internacional y que esa tendencia comenzó a extenderse entre diferentes localidades de Córdoba. En ese proceso aparecen nuevos terapeutas y trabajadores vinculados directamente con cada territorio.

La referente sostuvo que Córdoba cuenta con características naturales que históricamente estuvieron vinculadas al descanso y al bienestar: aire, ríos, lagos, diferentes climas y espacios serranos. Desde su mirada, esa base permite sumar nuevos servicios sin separar la actividad turística de las particularidades naturales y culturales de cada pueblo.

La expansión de esta modalidad, además, abre la posibilidad de que cada destino encuentre su propia identidad dentro del turismo de bienestar. No todas las localidades necesitan ofrecer las mismas actividades: la propuesta puede construirse a partir de los recursos, emprendedores y características particulares de cada territorio.

El objetivo de “bajar del piloto automático”

Uno de los conceptos que Fernández reiteró durante la entrevista fue la necesidad de ayudar al visitante a “bajar el ritmo”. Su planteo parte de una situación cotidiana: una persona puede llegar hasta un paisaje natural y, aun así, continuar atravesada por la velocidad y las preocupaciones de su rutina.

Por ese motivo, propone que los destinos cuenten con terapeutas o referentes capaces de acompañar la experiencia mediante respiración, caminatas, sonido, yoga u otras actividades.

El bienestar, desde esta concepción, no depende solamente de estar frente a un río o en medio de las sierras. También implica generar condiciones que ayuden al visitante a detenerse y conectarse con ese lugar. El entorno natural deja entonces de funcionar únicamente como escenario y pasa a ser una parte central del producto turístico.

Una oportunidad para romper la estacionalidad

Fernández remarcó especialmente que el turismo de bienestar tiene una diferencia frente a grandes eventos, festivales o celebraciones que concentran visitantes durante determinadas fechas: puede funcionar durante los doce meses.

La necesidad de descansar, desconectarse o realizar una pausa puede aparecer en cualquier momento del año y entre públicos muy diferentes, desde grupos corporativos hasta visitantes de distintas edades. Por ese motivo, una oferta estable de bienestar puede convertirse en una herramienta para disminuir la dependencia de los fines de semana largos y las temporadas tradicionales.

Para que esto ocurra, Fernández plantea que no alcanza solamente con un prestador aislado. La propuesta apunta a integrar progresivamente al destino, de manera que terapeutas, emprendimientos, prestadores y comunidad puedan acompañar al visitante.

“Cuando integramos a todo el pueblo para este turismo de bienestar, logramos tener turismo todo el año”, sintetizó.

La afirmación resume uno de los puntos centrales de su propuesta: transformar el bienestar en una estrategia territorial capaz de generar movimiento turístico también fuera de los períodos tradicionales de mayor demanda.

Mariela Fernandez, referente de Turismo de Bienestar en FIT 2026
Mariela Fernandez, referente de Turismo de Bienestar en FIT 2026

Cuando el visitante quiere quedarse a vivir

La experiencia turística puede incluso producir otro fenómeno. Fernández contó que algunas personas llegan a El Durazno, conocen su paisaje y terminan preguntándose cómo podrían establecerse allí y convertir ese entorno en parte de su vida cotidiana.

Es en ese punto donde aparece Grupo El Faro, que acompaña la propuesta impulsada junto a Fernández y busca dar respuesta a quienes pasan de disfrutar temporalmente del paisaje a proyectar una vivienda en ese entorno.

Según explicó, el concepto es trasladar al hogar los mismos valores que atraviesan la propuesta de bienestar: tranquilidad, armonía, contacto con la naturaleza y respeto por el ambiente. De esta manera, el vínculo con el territorio puede continuar incluso más allá de la experiencia turística.

La propuesta se orienta así a personas que llegan atraídas por las sierras y que, después de experimentar esa forma de relacionarse con el lugar, evalúan la posibilidad de radicarse en El Durazno.

Bienestar, territorio y desarrollo local

El concepto general que atraviesa la propuesta que impulsa Mariela Fernández es que el turismo de bienestar no debería pensarse únicamente como una suma de terapias. Su mirada incorpora naturaleza, emprendedores, producción local, actividades guiadas, prestadores y servicios turísticos.

Ese enfoque permite además pensar esta modalidad desde el desarrollo local. Si las experiencias se construyen a partir de terapeutas, productores y emprendimientos del territorio, una parte importante del movimiento económico que genera el visitante puede permanecer dentro de la propia comunidad.

En ese camino, Fernández y Grupo El Faro buscan consolidar desde Calamuchita una propuesta en la que bienestar y territorio formen parte de una misma experiencia, tomando particularmente a Villa Yacanto y El Durazno como escenarios con condiciones naturales para desarrollar esta modalidad.

El desafío será transformar recursos que ya existen —paisaje serrano, cielos, agua, senderos, lavanda y conocimientos locales— en experiencias organizadas que puedan ofrecerse durante todo el año, generando una alternativa turística que complemente las temporadas tradicionales y amplíe las posibilidades de desarrollo para la región.

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