
Viajar para sanar: cuando las vacaciones también se convierten en un viaje interior
Natalia Meli

Las vacaciones suelen asociarse con descanso, disfrute y desconexión. Sin embargo, para muchas personas también representan un momento de encuentro con emociones que permanecen ocultas durante gran parte del año. Cuando las obligaciones diarias desaparecen y aparece el tiempo libre, emergen conflictos, preguntas y sensaciones que el ritmo cotidiano suele mantener en segundo plano.
Esa es una de las observaciones que realiza Verónica Knöpfli, licenciada en Turismo con más de tres décadas de trayectoria y facilitadora de procesos de desarrollo personal a través de herramientas como las constelaciones individuales, el counseling y el coaching.
Cuando el viaje deja de ser una escapada
A lo largo de su experiencia profesional, Knöpfli advirtió que las vacaciones no siempre funcionan como la solución mágica que muchas personas esperan. Por el contrario, al compartir más tiempo con la pareja, la familia o los amigos, suelen aparecer tensiones y conflictos que durante el año pasan desapercibidos.
"Cuando tenemos tiempo libre aparecen esos fantasmitas que en el cotidiano no aparecen y que lo dejé ahí bajo la alfombra", explica. Desde su mirada, viajar implica mucho más que trasladarse de un lugar a otro. También supone salir de las rutinas conocidas y encontrarse con aspectos personales que reclaman atención. Por eso considera que muchas crisis que surgen durante las vacaciones pueden convertirse en oportunidades de crecimiento.

Sanar aquello que interrumpe el bienestar
Para acompañar esos procesos, Knöpfli trabaja con constelaciones individuales, una herramienta que permite identificar experiencias emocionales que continúan influyendo en el presente. Según explica, la propuesta consiste en "ir a sanar ese momento que es el que en el día de hoy, en tu presente, tal vez te está incomodando para continuar con tu vida".
La profesional señala que estas intervenciones ayudan a reconocer patrones repetitivos, dificultades en los vínculos o sensaciones de estancamiento que muchas veces limitan el desarrollo personal. "No hay una constelación igual a la otra. Es la persona con el que facilita", afirma, destacando la singularidad de cada proceso.
El valor de detenerse y escucharse
Además de las constelaciones, Knöpfli desarrolla procesos de counseling, una disciplina basada en la escucha activa y el acompañamiento emocional. El enfoque está puesto en comprender qué ocurre en el presente y qué necesita la persona para recuperar bienestar.
"Algo nos pasa que no sentimos bienestar... ¿Qué te pasa hoy con vos?", plantea. A esto suma herramientas de coaching orientadas a identificar objetivos, revisar prioridades y detectar aquellas "fugas de energía" que afectan la calidad de vida.
Desde Villa General Belgrano y también de manera virtual, acompaña a personas que atraviesan momentos de cambio, crisis o búsqueda personal. Y en una región donde miles de visitantes llegan cada año en busca de descanso, propone una reflexión diferente: quizás el viaje más importante no sea el que hacemos hacia un destino turístico, sino el que nos permite encontrarnos con nosotros mismos.
CONTACTO VERÓNICA KNÖPFLI:
WHATSAPP: 3512 80-6961
INSTAGRAM: konalma7






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