
23 años sembrando bienestar en Calamuchita y mucho más que un espacio para hacer yoga
Natalia Meli

Un equipo que acompaña
Ubicado en Villa del Dique, el centro Namaskar reúne hoy distintas disciplinas como yoga, Pilates, medicina tradicional china, Tai Chi y nutrición ayurvédica, con una mirada integral de la salud que pone a cada persona en el centro del proceso.
Esa filosofía también se refleja en el equipo de trabajo que acompaña el proyecto. Junto a Ruth Prado, profesionales como Gabriela Dropulich, especializada en medicina china y Tai Chi, y las profesoras Fabiana y Flor en Pilates desarrollan propuestas adaptadas a las necesidades de cada alumno, desde quienes buscan una actividad física hasta personas que atraviesan procesos de rehabilitación o conviven con distintas patologías.

Para Prado, el secreto de la permanencia de Namaskar durante más de dos décadas nunca estuvo en ofrecer clases masivas, sino en construir vínculos. “En Namaskar nosotros acompañamos a cada paciente o alumno dentro de lo que viene a buscar, porque no es una clase para todo el mundo igual”, explica.
Ese acompañamiento personalizado es una de las características que distinguen al espacio. Cada práctica se adapta a la historia, las posibilidades y los objetivos de quien llega, entendiendo que la salud no responde a recetas universales.

El yoga sale al encuentro de la comunidad
Después de más de dos décadas de trabajo, este año Namaskar decidió dar un nuevo paso: llevar el yoga hacia la comunidad. En el marco del quinto año consecutivo de las actividades por el Día Internacional del Yoga, durante el mes de junio el centro impulsó clases y encuentros en instituciones de la región con el propósito de acercar estas prácticas a públicos que muchas veces no tienen acceso a ellas.
La iniciativa buscó romper con algunos prejuicios que todavía rodean al yoga y demostrar que puede ser una herramienta de bienestar para personas de todas las edades. Porque, como sostiene la fundadora de Namaskar, la verdadera transformación no ocurre únicamente durante una clase. “Yoga no solamente es ir a hacer una clase dos veces por semana, sino que sea parte de tu vida como una filosofía.”
Salir a la comunidad es también una forma de celebrar los 23 años de un proyecto que fue creciendo gracias al acompañamiento de vecinos de Villa del Dique y de distintas localidades del valle. “Estoy muy agradecida a toda la comunidad, tanto de Villa del Dique como de pueblos vecinos, que apuestan al espacio porque sin la gente obvio que no se podría sostener”, afirma.


El verdadero objetivo
Cuando habla del futuro, Ruth Prado sorprende con un deseo que parece ir en contra de cualquier lógica comercial. Su mayor aspiración no es que las personas dependan para siempre de sus clases, sino que aprendan herramientas para cuidar de sí mismas.
“Lo ideal sería que la gente lo aplique a su vida diaria. Ojalá se fuesen renovando y que no vengan más a mi clase, que entre otra gente nueva y ellas hagan sus prácticas solas en su casa.”
Quizá allí resida la esencia de Namaskar después de 23 años: entender que enseñar yoga no consiste únicamente en transmitir posturas o técnicas de respiración, sino en ayudar a que cada persona encuentre una forma más consciente, saludable y amable de habitar su propia vida.



MÁS INFORMACIÓN: @namaskar_movimiento






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