
Alimentos sin gluten con el sabor de lo hecho en casa
Natalia Meli

Del diagnóstico al agradecimiento
La historia de Mercí comienza con la experiencia personal de su fundadora, Heidi Kruse, quien convivió durante diez años con síntomas antes de recibir el diagnóstico de celiaquía. Lejos de vivir ese momento como una mala noticia, encontrar la causa de su malestar significó un profundo alivio.
"A raíz de eso, yo dije: 'Bueno, así como el diagnóstico me ayudó a mí a sentirme bien, yo quiero ayudar a los demás celíacos a sentirse bien comiendo algo rico'", recuerda Heidi.
Ese sentimiento de gratitud fue el que inspiró el nombre del emprendimiento. Mercí, que significa "gracias" en francés, expresa el reconocimiento que la emprendedora sintió al descubrir el origen de sus problemas de salud.
"Yo le agradecía a Dios el diagnóstico. Para mí fue una felicidad encontrar mi diagnóstico, saber qué es lo que tenía".


Una propuesta artesanal con sabor a hogar
Desde sus inicios, Mercí apostó por una elaboración artesanal que prioriza la calidad y el sabor, con el objetivo de que sus productos sean disfrutados tanto por personas celíacas como por quienes no tienen restricciones alimentarias.
La meta de Heidi fue siempre ofrecer preparaciones capaces de despertar recuerdos familiares. "Che, qué rico, esto es como lo que hace mi abuela o lo que hace mi mamá en casa". Para preservar esa identidad, la empresa decidió no industrializar sus procesos. La elaboración continúa siendo artesanal y sin conservantes, privilegiando materias primas de primera calidad.
"Son productos que no tienen conservantes", explica la emprendedora, quien destaca la importancia de que el consumidor conozca exactamente qué está comiendo y tenga la tranquilidad de consumir alimentos seguros. Actualmente, Mercí cuenta con más de veinte productos certificados por la Secretaría de Alimentos de Córdoba.


La fuerza de una familia emprendedora
Lo que comenzó con Heidi cocinando sola en su casa fue creciendo hasta convertirse en un emprendimiento que hoy emplea a seis personas y cuenta con el compromiso permanente de toda la familia.
Uno de los pilares del proyecto es Mateo, su hijo de 21 años, responsable de las compras, la logística y la distribución. Al recordar los primeros tiempos del emprendimiento, señala: "Al principio fue difícil. Ella tenía que dejar su trabajo para ir a repartir también".
El acompañamiento familiar también fue determinante durante la pandemia, cuando el equipo debió atravesar auditorías virtuales y redoblar esfuerzos para mantener las certificaciones provinciales y nacionales.
"Es algo lindísimo que la familia esté con vos y siga para adelante", expresa Heidi al destacar el apoyo constante de su esposo Jorge y de sus hijas, quienes colaboran en distintas tareas de producción y etiquetado.

Crecimiento con identidad regional
Con el paso del tiempo, Mercí amplió su red comercial sin perder su identidad local. Actualmente, sus productos llegan a todo el Valle de Calamuchita —incluyendo Villa General Belgrano, Santa Rosa, Villa del Dique y Rumipal—, además de Córdoba Capital y representantes en Alta Gracia y Villa María.
El crecimiento de la empresa refleja una demanda cada vez mayor por alimentos libres de gluten elaborados con calidad artesanal y un fuerte compromiso con la seguridad alimentaria.
La oferta de Mercí también evolucionó junto con las necesidades de sus clientes. El emprendimiento comenzó elaborando productos dulces y, hasta hoy, los alfajores continúan siendo el producto insignia y el que, según la propia marca, "más gusta de la marca".
Con el tiempo, el catálogo se amplió para ofrecer alternativas tanto dulces como saladas. La línea dulce incluye brownies, galletas y postres. En panificados, se destacan el pan de molde tradicional y el pan de sarraceno con semillas, una elaboración especialmente valorada por quienes deben seguir una dieta libre de gluten debido a la complejidad que implica lograr una buena textura y sabor.
A esta propuesta se suman las viandas saladas congeladas, pensadas para brindar practicidad sin resignar calidad. Entre ellas se encuentran lasañas, canelones, pizzas, tartas y bizcochitos salados, todos presentados en porciones individuales.

Más que una marca
La historia de Mercí demuestra cómo una experiencia personal puede convertirse en una oportunidad para mejorar la vida de otros. Lo que comenzó con un diagnóstico que cambió la vida de Heidi Kruse terminó dando origen a un emprendimiento familiar que crece sin perder de vista sus valores: el agradecimiento, la elaboración artesanal y el compromiso con ofrecer alimentos seguros y sabrosos.
En cada producto, Mercí busca confirmar que, incluso frente a la adversidad, es posible construir un proyecto que alimente no solo el cuerpo, sino también el espíritu, a través del sabor, el trabajo compartido y la gratitud.

MÁS INFORMACIÓN:
Mercí en Instagram: @merciglutenfree
Mercí en la web: https://merciglutenfree.com/




Tres jóvenes de Santa Rosa lanzan "Voy a CBA", una plataforma que busca cambiar la forma de reservar alojamientos

Alma Aluen: una voz joven que hace de la música un encuentro para toda la familia

Vacaciones de invierno: cómo prevenir incendios y accidentes en la ruta y el hogar

Emprender con el corazón, vivir como se sueña

La tradición criolla se convierte en el mejor homenaje para papá



"No es una enfermedad, es un compromiso con la vida". Siete años de convivencia con la hemodiálisis

Villa Ciudad Parque presentará un programa para impulsar el acceso a la vivienda

Ruta 5: avanzan las nuevas rotondas que cambiarán los accesos a Villa del Dique y Villa Rumipal

Agenda cultural del sábado 8 y domingo 9 de agosto en Calamuchita: música, feria y actividades por la Pachamama

Calle Málaga: Carmen Maura frente al tiempo, la memoria y el derecho a elegir








