Desde Santa Rosa de Calamuchita al corazón de Europa: Sofía nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

Sofía Aimetta tiene 29 años, y desde su Santa Rosa de Calamuchita natal emprendió viaje al viejo continente en busca de objetivos claros, pero con la mente abierta y preparada por si las cosas no salían como estaba planificado. Nos cuenta su experiencia y cómo pudo lograr lo que se propuso viajando sola y sin siquiera saber el idioma.

Calamuchitanos por el Mundo 17 de julio de 2023 Analía Ríos - analiarioslocutora@gmail.com Analía Ríos - [email protected]
Sofia Aimetta
Sofia Aimetta nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

Desde Santa Rosa de Calamuchita al corazón de Europa

Si bien la travesía comenzó junto a una amiga, muy pronto la relación no prosperó y el viaje continuó en soledad. “Me dio mucho miedo y nervios. En el aeropuerto de Amsterdam, cuando hice una parada (en el viaje de ida), casi me deportan. Me llevaron detenida aunque finalmente me dejaron pasar”, recuerda Sofía de ese difícil momento vivido hace ya un par de años.  

Sin embargo, ella sabía que debía hacer frente a todo lo que se presentara, porque, al fin, había iniciado lo que soñaba desde que era una niña: “Creo que la idea de viajar en realidad surgió hace mucho tiempo, cuando yo era muy chiquita, escuchando las historias de Europa, cuando mi papá se había ido para el Mundial del 90. Desde que tengo uso de memoria que trabajaba en el verano -cuando no iba al colegio por vacaciones-, juntaba plata, compraba dólares y sabía que algún día iba a ir, porque siempre sentí como un llamado muy profundo y, no sé cómo, pero sabía que en algún momento iba a pasar”.

Su familia, ya hace unos años, pudo completar la carpeta para obtener la ciudadanía italiana, “con la documentación necesaria que acredita mi sangre italiana”, nos explica.

Es por eso que cuando los controles por la pandemia comenzaron a flexibilizarse, Sofía sintió que era el momento de lanzarse a su sueño tan esperado y “el 30 de marzo de 2021 me estaba subiendo al avión, directo a Roma. Y de Roma me iba a Mesina (ciudad portuaria al noreste de Sicilia) donde me esperaban unos conocidos y me iban a recibir”.

Mesina - Italia

A partir de allí, comenzó la gran aventura de su vida, con el primer objetivo de tramitar su ciudadanía italiana, lo cual logró después de un tiempo. “Esa fue mi base, pero sabía que en ese proceso podía pasar cualquier cosa. Estaba dispuesta a elegir mi camino de vida donde se me abra el mundo. Podía ser que volviera o me quedara”, reconoció.

Finalmente, luego se decidió por quedarse a trabajar en un restaurante de Italia (con la experiencia que tenía del rubro en Argentina), y en marzo del año pasado volvió al país a visitar a su familia. Sin embargo, luego de un mes regresó a Europa, puntualmente a España, donde actualmente trabaja en gastronomía.

“Cuando tuve todo encaminado, decidí volver a Argentina porque me enamoré, y ya tengo ganas de formar una familia. Pero ahora regresé a Europa, pero a España, donde no tenemos la barrera idiomática pero sí la cultural, todavía preguntándome qué haré. Volví con trabajo, con la idea de hacer una temporada. Pero creo que voy a volver a Argentina, por lo menos a buscarlo a él”, nos confiesa emocionada entre risas.

Sofía nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

Viajar sola, conocer y trabajar en Europa

En su relato Sofía remarca muchas sensaciones que le dejaron sus primeros tiempos en Europa, como que “algunas personas no podían creer que estuviera sola. A otras les contaba mi historia y les daba lástima. También pasé muchas situaciones de miedo, al hacer trámites, por ejemplo, a veces me trataron bien y otras veces no. Tuve que pelear mucho en algunas ocasiones”.

En cuanto a la socialización, nos cuenta que, si bien no se dedicó a eso porque no era su objetivo, le llamó la atención la solidaridad entre los argentinos que están en la misma situación: “Te encontrás con muchos argentinos que están en la misma. La solidaridad es increíble, nos apoyamos, nos acompañamos, aunque no quita que también haya malos gestos. Hay de todo, independientemente de las nacionalidades”.

De Italia, Sofía destaca su historia y su cultura. “Yo fui a Sicilia, que es una isla italiana muy particular y me gusta mucho estudiar un poco la historia y el contexto del lugar en donde estoy, por qué es como es. Y me pareció muy interesante, sobre todo su cultura. Valoro mucho cómo han podido sostener, pese a los miles de años que pasan, las reliquias de la humanidad, los descubrimientos, esas cuestiones me han conmovido muchísimo”, nos confiesa, aunque por supuesto las bellezas naturales del sur de Italia, como el mar y los paisajes, no quedan afuera de la lista de sus favoritos.

Desde Santa Rosa de Calamuchita al corazón de Europa: Sofía nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

“Pude recorrer lugares claves de Sicilia, con museos que datan de varios siglos antes de Cristo, y fue muy fuerte. Cuando uno los conoce también entiende el carácter de las personas que habitan esos lugares. El sur de Italia donde yo fui no lo veo como un lugar para vivir, para los jóvenes, pero sí para visitar”, opina.

“Otra cosa que me llamó la atención es la poca conciencia con el cuidado del medioambiente. Creo que al no tener problemas económicos y tener la vida tan fácil no se preguntan nada, el sentido, no valoran, muchos jóvenes viven de sus padres o de ciertas rentas y no trabajan. Entonces venimos nosotros y se muestran sorprendidos por cómo trabajamos y cómo somos…”, observa de acuerdo a su experiencia.

“Obviamente que acá en Europa podés consumir, crecer, ahorrar con una facilidad que en Argentina no conocemos. Te da posibilidades de tener una calidad de vida mucho mejor. Uno puede elegir, tenés libertad económica. Y esto no hay en Argentina, por lo menos ahora”, nos responde Sofía acerca de aquellas cosas que la motivan a quedarse allí.  

Sin embargo, a la hora de poner en la balanza, no todo pasa por lo económico, y es ahí donde a veces se plantean las dudas: ¿me quedo o vuelvo? “En Argentina tenemos un montón de otras cosas, muchísimas, que no hay en otro espacio. Y hoy yo estoy decidiendo si el lugar donde me quiero arraigar es por estas tierras o las tierras americanas y mientras tanto seguir viajando y conociendo”, reconoce, a la vez que remarca la importancia de contar con la documentación necesaria para poder trabajar en Europa porque “te da otras libertades”.

Además de sus trabajos en gastronomía, ella lleva adelante sesiones y terapias de manera online que también le generan ingresos tanto en pesos como en euros.  

Desde Santa Rosa de Calamuchita al corazón de Europa: Sofía nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

Aprender a disfrutar lejos de aquello que se extraña

A pesar de tener tanto por descubrir, estar lejos de los afectos y de su Calamuchita natal trae momentos de añoranza.

“Lo que más extrañaba: mi mamá”, confiesa Sofía, con una risa nostálgica que no deja lugar a dudas de que así fue. Y luego agrega que a miles de kilómetros de Calamuchita “echaba de menos el olor de las sierras, el río, las cuestiones que hacen a la simpleza que han formado mi hogar toda mi vida y las personas que lo componen. Pero sobre todo, el espacio natural de Santa Rosa

Desde tierras lejanas “también se extraña la gente, porque la forma de ser que tenemos los argentinos es muy particular y uno se da cuenta cuando se va a otros lados. Lo valorás mucho: su gracia, lo amigable que es” y, casi de la mano, Sofía nos cuenta que añora “la costumbre de reunirse a tomar unos mates o una cerveza, las reuniones familiares, de amigos. Lo que sucede en torno al fuego cuando hay un asado, todas las cuestiones que hacen al día a día del argentino, como también la gracia, el humor, la diversidad”.

Como suele ocurrir, las comparaciones son casi inevitables y remarca que “el europeo es más estructurado, como cada uno en lo suyo, más selectivo, y hasta más discriminatorio se podría decir, incluso entre ellos mismos. Y en Italia noté mucho esto, la diferencia entre una región y la otra”, reflexiona la joven.

Desde Santa Rosa de Calamuchita al corazón de Europa: Sofía nos relata su aventura de viajar sola por tierras lejanas

Sin fórmulas mágicas, cada uno vive el proceso migratorio a su manera

“A mí el proceso me demoró un año, aunque eso es muy particular de cada argentino, porque obviamente que nos encontramos adonde vamos”, lo que se transforma en un momento de intercambio de experiencia entre compatriotas.

¿Cómo fue esta experiencia para vos?, le consultamos, a lo que respondió: “Yo lo hice de una forma muy entregada y muy el día a día, pasando situaciones que realmente te hacen crecer y volverte fuerte, como tener que aprender a sostenerte y contenerte también emocionalmente a vos mismo, porque no tenés a nadie, estás en un lugar donde no conocés, con un idioma que al principio no hablás”, teniendo en cuenta que Sofía llegó sin saber nada de italiano y al cabo de una año terminó hablando el idioma de forma muy fluida, lo cual la llena de orgullo.

“¿Qué le podría decir a quien quiere vivir un viaje como lo hice yo? Que respire, que tenga mucha paciencia con él mismo y que tome el viaje de la forma más abierta posible para que pueda adaptarse a todo lo que le toque vivir y pueda procesar esas emociones que se despiertan y que uno a veces ni siquiera conocía. Se trata de estar lo más abierto posible para poder ser flexible y lograr ser lo más amoroso con uno mismo, con todo lo que uno va viviendo y lo que la vida te va presentando. Y que disfruten”.

Por último, analiza su vivencia y lo resume con una reflexión: “Viajé sola. Se puede, pero creo que es más lindo hacerlo en pareja o con amigos, aunque puede pasar que termines solo. Porque entrás en un estado de supervivencia, estás en alerta, y hacés procesos muy transformadores en los que sale de vos tu lado más oscuro y tenés que lidiar con eso también, con esa personas nueva que aparece y podés terminar solo. Realmente no hay vuelta atrás de estos viajes”.

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