
La primera fábrica de autos artesanales de Córdoba: la historia de la familia Hattemer
Florencia Aquiles

Un legado que inició hace un siglo
La historia comienza en Rafaela, Santa Fe, cuando el abuelo de Danny Hattemer se dedicaba a la mecánica en los primeros años del siglo XX. Su padre continuó con la tradición y, en la década del 40, comenzó con la reparación completa de vehículos de los años 20, especializándose en la línea Ford.
Fue en la década del 50 cuando surgió el concepto de "restauración", a medida que los autos alcanzaban los 30 años de antigüedad. Su padre trabajó con concesionarias Ford en Devoto y San Francisco, dejando un legado que aún perdura.

La restauración como arte
Danny Hattemer heredó la pasión familiar y amplió su alcance. Durante tres años y medio recorrió el país en busca de modelos Ford A de 1928 a 1931 para un proyecto de exportación a Europa. Tras el fallecimiento de su socio en 2009, decidió continuar con la restauración de autos clásicos en su taller de Río Tercero, donde actualmente trabaja con un equipo especializado.
La restauración de autos antiguos es un trabajo artesanal. Mientras en Estados Unidos aún se fabrican repuestos originales, en Argentina es necesario recrearlos desde cero. "Se trabaja como en el tiempo de antes, con herramientas manuales como la rueda inglesa, que permite dar forma a la chapa", explica Hattemer.

Proyectos icónicos y desafíos
En su taller, Hattemer ha restaurado alrededor de nueve Torinos, incluyendo modelos que participaron en la mítica competencia de Nürburgring en 1969. "Cada auto tiene una historia. Son vehículos que marcaron la vida de sus dueños, desde quienes aprendieron a manejar en ellos hasta aquellos que los heredaron de sus abuelos", comenta.
Uno de los proyectos más recientes es la restauración de la coupé Torino de Jorge Cupeiro, legendario corredor argentino. "Es emocionante revivir un auto que fue parte de la historia del automovilismo nacional", dice Danny.

La fábrica de autos artesanales
Con la experiencia adquirida, Hattemer fundó la primera fábrica de autos artesanales de Córdoba. En este espacio se crean vehículos únicos desde cero, fusionando tecnología moderna con procesos tradicionales. Cada auto es una pieza exclusiva, diseñada a medida según los requerimientos de los clientes.
La fábrica no solo representa la continuación de un legado, sino también la consolidación de Córdoba como referente en la industria automotriz artesanal. "Queremos seguir compartiendo esta pasión con nuevas generaciones y mantener viva la historia del automóvil clásico en Argentina", concluye Hattemer.

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